Medio ambiente

Agua, recurso renovable pero limitado

La Habana, 11 feb (PL) El crecimiento sostenido de la población mundial genera múltiples retos en el futuro, entre ellos, la seguridad alimentaria y el manejo adecuado de los recursos hídricos como elementos esenciales para el desarrollo socioeconómico y la vida.

 

Las actuales tendencias demográficas muestran que para 2050 se necesitará incrementar en un 60 por ciento la producción de alimentos, sin contar el uso del agua como insumo fundamental.

De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el líquido interviene directamente en la obtención de víveres, pero con determinados requerimientos domésticos; en la producción de energía e industrial, así como en el mantenimiento de importantes ecosistemas y servicios ambientales.

Su escasez no es el único problema que afronta la humanidad, sino también la calidad para el consumo debido a la alta contaminación y el impacto de residuos industriales, pesticidas y otros agentes, por lo cual se transforma en una fuente de riesgo que pudiera estar asociada a la mortalidad.

Ante ese panorama, la conservación y manejo adecuado del agua se convierte en una prioridad global. Esa situación impulsó desde hace años a diversas organizaciones internacionales a realizar análisis, debates y propuestas para prevenir una debacle en el planeta.

Un reciente estudio de la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles, en Estados Unidos estima que para solucionar las necesidades del líquido en los próximos 20 años será necesario invertir unos 298 mil millones de dólares para el tratamiento de aguas residuales, y hasta un billón (millón de millones) en sistemas de agua potable a fin de evitar una crisis de abastecimiento.

Otros estudios como el del Consejo Mundial del Agua consideran que por cada dólar invertido en ese recurso y en su saneamiento hay un retorno aproximado de 4,3 dólares por reducción de costes sanitarios para la sociedad en general.

Según el presidente de esa institución, Benedito Braga, la inversión en infraestructuras resultan de gran importancia en el mejoramiento de la seguridad hídrica, así como en fuentes de gestión resilientes para la población, las economías y el medioambiente.

Por su parte, la FAO aboga por una gobernanza del agua que comprenda las políticas, estrategias, planes, finanzas y estructuras e incentivos generales que afectan o influyen en los recursos hídricos. La organización estima que una gobernanza efectiva del agua garantizará la sostenibilidad de los recursos hídricos.

En fin, la protección y conservación del agua es una necesidad para la supervivencia de la vida en el planeta.

mem/tdd


(Tomado de http://www.prensa-latina.cu)

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